Claves de la automatización en la industria alimentaria


Claves de la automatización en la industria alimentaria

Automatizar procesos en el ámbito industrial es necesario para asegurar la competitividad de las empresas. Si bien los sectores más conocidos en este sentido son el metalúrgico y el automovilístico, la automatización en la industria alimentaria es crucial para optimizar procesos y desarrollos. Esta tecnología permite no solo asegurar la calidad de los productos, sino que garantiza que sean de consumo saludable.

Los sistemas de automatización y control deben poseer una arquitectura flexible para poder ejecutar los procesos de producción principales y auxiliares. Además, deben permitir la integración de productos, sistemas y soluciones que puedan trabajar en conjunto y de forma coordinada. Esto último es lo que permitirá crear procesos automatizados totalmente personalizados. Teniendo en cuenta estas condiciones, este es el proceso que Oasys llevó a cabo con una empresa líder del sector industrial.

Claves de la automatización en la industria alimentaria

La mayoría de los sectores de esta industria tienen una alta demanda, por lo que hay que reducir los precios. Para ello, es necesario automatizar la producción delegando las tareas más mecánicas que realiza una persona a una máquina. En este sentido, la industria alimentaria debe contar con sistemas de características muy específicas que permitan un control riguroso. Por ello, la mayoría de industrias alimentarias combinan la automatización con la mano de obra humana. En estos casos, las personas deben controlar programas electrónicosprocesosflujos de produccióncadenas de suministro.

Teniendo en cuenta que las máquinas trabajan codo con codo con las personas, la tecnología debe ser segura y sostenible. En este sentido, respetar el medio ambiente es una de las prioridades del proceso de automatización. Además, toda la implementación debe ser rentable para que tenga sentido y pueda mantenerse.

La integración de sistemas de control de procesos permite que los datos estén disponibles en todo momento. Así, las empresas pueden evaluar esta información para planificar, coordinar y optimizar las operaciones. Hay que tener en cuenta que las materias primas que se utilizan en el sector de la alimentación son perecederas, por lo que es necesario controlar y gestionar el stock de manera óptima. En conclusión, los procesos de producción son variables y los productos tienen una vida corta. Además, los parámetros de calidad e higiene tienen que cuidarse al máximo.

Caso de éxito de automatización en la industria alimentaria en Oasys

Desde Oasys, como expertos en control y automatización industrial, aplicamos nuestra tecnología en una empresa líder del sector agroindustrial. Desplegamos nuestros sistemas de automatización en la industria alimentaria para potenciar la producción y reducir costes. El primer paso se definió por la implementación de un sistema MES. Este sistema de ejecución de operaciones permitió adecuar tanto la maquinaria como los sensores. Además, es vital para sincronizar la producción con el ERP o sistema de planificación de recursos.

Algunos de los problemas que presentaba el cliente eran graves. Por ejemplo, los sistemas informáticos de la gestión productiva no cumplían con la normativa del sector de la Alimentación y Farmacéutico. Ente otras cosas, el consumo de materias primas en el proceso de producción no coincidía con la salida de los productos del almacén. Además, el coste de la producción y el consumo de las materias primas se calculaba manualmente y luego se introducía en el sistema. Por último, no disponían de históricos, puesto que los sistemas no se nutrían de datos.

Beneficios del caso de éxito de Oasys

Un equipo de 5 de nuestros expertos altamente cualificados consiguieron que los sistemas de gestión pudieran nutrirse de datos en menos de un año. De este modo, empezaron a generarse automáticamente informes de calidad y rendimiento en tiempo real. Esto permitió a la compañía no solo ahorrar costes en este tipo de tareas, sino controlar en mayor medida sus propios niveles de producción.

Gracias a este proceso conseguimos reducir los costes en un 10% y los stocks sin rotación en un 20%. Además, tras ajustar las cargas de trabajo en función de su volumen aumentamos en un 10% el rendimiento por máquina y persona.

Uno de los factores más importantes de nuestra metodología es que digitalizamos los procesos manteniendo los sistemas de gestión, sensores y maquinaria originales. De este modo, se evitan trámites adicionales innecesarios que aumentarían los costes.

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